lunes, 11 de enero de 2016

Me Enamoré Otra Vez

Cuando lo conocí, supe que iba a ser complicado. Todo lo que quieres en esta vida se obtiene con esfuerzo. Pero vi en sus ojos que no había duda alguna sobre esto, la gran decisión de estar juntos y enfrentar cosas nuevas, o cosas ya vividas, de a dos. En su mirada no había nada más que esperanza, tal vez incertidumbre de lo que se venía por delante, pero estábamos seguros de lo que estábamos haciendo.

Todo el mundo debería sentirse así al menos una vez en su vida, sabiendo que existe alguien que estará contigo de manera incondicional, no importa lo que pase, ni cómo pase, si llueve o hace demasiado calor, la idea de acurrucarse juntos siempre será la mejor idea que pueda existir. Ya sea para ver una película o para dormir la siesta el domingo, para recostarse en la cerámica fría porque el sol los está derritiendo a los dos. Estar juntos y compartir el día siempre parece la mejor opción, aunque sean todos los días iguales, aunque sea una rutina aburrida la mayor parte del tiempo, pero ese alguien especial siempre sabrá cómo sacarte una sonrisa de la nada con esa mirada incondicional.

A veces creo que estábamos destinados a conocernos y que, después de otros, era la inevitabilidad de las cosas estar juntos. Admito que al principio me arrepentí un poco, era demasiado el compromiso que requería de mi parte, demasiada atención que yo no había puesto sobre nadie antes, acostumbrada a hacer mis cosas sola y a mi propio ritmo. Pero me cambió la vida y estoy agradecida de él, de los buenos momentos y de los sustos que hemos pasado, pero siempre juntos. Simplemente, somos el uno para el otro. Aunque a él le gusta caminar más rápido, yo siempre me quedo atrás o casi siendo arrastrada por él; a él le gusta dormir como si hiciera acrobacias, yo duermo siempre del mismo lado de la cama; a él le gusta más el queso que el plátano, a mí al revés; a él le gusta el sillón de cuero, yo sudo mucho; a él le gusta que le haga cariño todo el día, aunque a mí me cuesta ser afectiva, pero con él no puedo ser de otra manera; a él le gusta jugar a las peleitas, aunque a veces es bastante bruto, pero me divierto jugando con él a cosas tan simples como esa; a él le gusta el pan con palta (aunque le hace mal), a mí también; a él le gusta pasar pegado a la estufa en invierno, a mí también; a él le gusta salir a correr a la calle, yo prefiero la bicicleta. Aún así, nos queremos demasiado.

Nunca creí que existiera el amor incondicional, ese que no pide nada a cambio, que te quiere en silencio, que sabe que lo quieres y no te cuestiona, tan solo te acepta. Todas esas cosas no las creí posibles antes de conocerlo a él, pero, como decía, cambió mi vida, me hizo querer como no he querido a ningún ser humano antes. Simplemente, lo amo.

Me enamoré otras vez de mi perro hoy, cuando estaba picando cebolla y me puse a llorar (puta que estaba fuerte la cebolla), se me nubló la vista y me corté un dedo. Entonces me vio llorar más y trató de limpiarme la herida, mientras me miraba con una carita de pena que me dio más ganas de llorar. Cómo no voy a amarlo así, si me cuida de los malulos y me acompaña a colgar la ropa, si aguanta estoicamente cuando tiene una garrapata y se la saco a lo mero macho.

Tuve varias mascotas antes del Dante, pero todas terminaron su vida trágicamente. El hámster, comido por el gato de mi vecino. Los conejos, por otro gato. Mi catita, ni idea por qué murió, pero murió. 

Una oda a mi perro, que siempre está ahí, moviendo la cola listo para saltar cuando llego a la casa, o para ladrar cuando nos visita gente que él no conoce. Una oda a todos los perros que tienen dueños que los aman como yo al mío. Una oda a todos esos perros de la calle, sobrevivientes, aguerridos y dulces, que son capaces de entregarse y dejar de lado el miedo cuando les ofreces una caricia. Deberíamos ser más como ellos y menos como las personas, más instintivos y menos racionales.

Ahora, iré a desinfectarme el dedo, porque dejé la cagá en la cocina, no piqué la cebolla que quedó llena de sangre, no me hice comida, tengo un hambre de mierda y dejé manchado con sangre a mi perro al tratar de acariciarlo.



10-4, mis queridos y no asiduos lectores de este disfuncional blog ♥~


viernes, 25 de diciembre de 2015

Calurosa Navidad


♪♪ Calurosa Navidad
Arriba el sol quemando nuestras calles
Calurosa Navidad
Es el sudor que moja nuestros trajes

Aquí no nieva nunca
Aquí no hay noches blancas
No hay guerras de nieve
Pero hay bombas de agua, bombas de agua ♪♪


De todas las canciones navideñas del mundo, ésta es la mejor, por lejos. Refleja exactamente lo que significa la Navidad en este lado del mundo: cagarse de calor, nada de nieve, sandía en verano, duchas frías, andar en ropa interior/desnudo por tu casa. Anoche hizo un calor del terror y terminé resfriada con este clima de mierda.

Mi Navidad empezó el lunes pasado, cuando fui a  Meiggs a comprar lo que necesitábamos mi hermana y yo para hacer nuestro clásico regalo de todos los años: galletas. Porque con los años me di cuenta que a nadie le importa lo que le regales, sino cuánto le regales, así que decidí dejar de estresarme buscando el regalo perfecto porque nadie valora el esfuerzo, monetario y emocional, de ese regalo. Resulta que terminé comprándole un nuevo traje navideño a mi perro (el anterior se lo comió en algunas partes), calzas, demasiadas mostacillas, pocas cajas para envolver las galletas, me insolé, sudé demasiado, trataron de robarme el monedero, solo encontré la mitad de lo que necesitaba y me tomé un mote con huesillos.

Llegué tarde a mi casa porque el consumismo, el sistema imperante, el capitalismo, la fiebre navideña, el nacimiento del Pulento y el exceso de calor hacen que todo sea el triple de lento, caluroso, tedioso y agotador. El martes, llegué tarde a clases. El miércoles no fui a clases, desperté temprano (para mí, las 10 de la mañana es como madrugar), desperté a mi hermana (ardua tarea) y empezamos a amasar, cortar, hornear, sudar, bostezar, comer, seguir sudando con el horno y cabreadas, porque hacía un calor de mierda, mi casa es pequeña y el calor se demoraba menos que un pestañeo en llegar a todas partes, especialmente a mis axilas. Al final, terminamos de hornear a las 2 de la mañana, dormimos una mierda y nos levantamos el jueves a seguir horneando, cortando masa, adornando, llorando sangre, sudor y nada de lágrimas, porque el calor nos tenía deshidratadas y se nos iba todo el líquido en transpirar hasta por pestañear. Así que si usted probó nuestras galletas y las encontró un poquito saladas, ya sabe por qué.

El problema empezó cuando llegó mi progenitora del trabajo y teníamos el puto desmadre en toda la casa: la mesa llena de galletas sin adornar, las adornadas derritiéndose por el puto calor, fuentes con galletas recién horneadas sobre el mueble de la tele, en las sillas del comedor, encima de la cocina, sobre los sillones, en la mesa de centro... El único contento era mi perro, que corría a comerse todas las galletas que se desbordaban y caían al piso. Lo bueno es que no tuvimos que preocuparnos por limpiar el suelo, el Dante se encargó de todo. Quizá por eso no comió comida de perro ayer y la caquita le salió en arco iris por los colores del glaseado. Mi madre estaba furiosa, quería cocinar para poder cenar y nosotras todavía ni empezábamos a empaquetar nuestros regalos. Otro inconveniente fue cuando nos pidieron las budineras, llenas de galletas, para preparar la cena, Y tuvimos que meternos las galletas en un lugar que usted no quiere saber...

Pero después de arduas horas de deshidratación, la cara de mi madre presionándonos por terminar, y  mi perro harto de comer galletas quebradas, terminamos. A la hora del hoyo, porque se supone que teníamos que llegar a cenar con mi padre (mis viejos son separados) a las 21:30, pero a esa hora estábamos terminando de envolver las galletas, sin ducharnos y aún no habíamos pensado en qué ropa ponernos. Digo, la gente presume sus fotos felices en las redes sociales, tengo que verme bien al menos una vez al año. Así que mi hermana se fue a duchar primero, siempre eludiendo la parte aburrida de cocinar: limpiar el cerro de mierda que dejamos tras las galletas. Me calzó, como siempre. Pero no quise hacer bulla al respecto, porque es más enojona que yo y se taima altiro. Así que ella se echó en remojo mientras yo limpiaba y después intercambiamos roles. Mi mamá seguía enojada porque me había demorado mucho en la ducha y ya habían empezado a cenar sin mí.

Después de quedar pochos comiendo, abrimos los regalos antes de las 12 y, sorpresa, cosas muy pulentas y útiles, justo como me gusta en un regalo. Quiero hacer una mención especial a mi tía Evelyn, única lectora de este blog y mi fan número uno, que cree que sus regalos no nos gustaron. Tía, resulta que las cosas que nos regala son caras y mi presupuesto de estudiante no me permite pasar de la crema de lechuga con olor a verduras, y menos comprarme un perfume, ni siquiera una colonia de Avon con olor a pachuli, así que sus presentes son muy bienvenidos y siempre los uso. De hecho, espero los cumpleaños y navidades. Lo bueno es estoy de cumpleaños a mitad de año, así que sé que justo dos veces al año voy a poder cambiar de perfume. Además, piense que nuestras galletas tampoco son la gran cosa, pero están hechas con amor para usted (y le hicimos una caja aparte para que no se comieran las suyas; aún nos quedan, venga a buscar si se le hicieron pocas) y eso es lo que cuenta. Al igual que su regalo, porque es muy útil para nosotras. Y a mí, como a usted, me gustan los regalos útiles. La amo ♥

Resultó que me había puesto la ropa elegante antes de cenar y me eché medio plato de comida encima (todavía no aprendo a comer). Vuelta a escoger qué ponerse... Opté por lo clásico y me puse mi vestido estándar-salva-ocasiones-combinable-con-todo y partimos a la cena con mi padre. Sí, tuve doble cena de navidad. Esa enorme mancha de aceite en mi ropa valió la pena.

De camino a la casa de mi padre, me fui coreando unas cumbias clásicas con mi hermana: el Maestro, Ráfaga, Amar Azul, Sabrina, puros hits. La emoción no duró mucho porque mi papá estaba enojado. No es que nuestra ausencia o presencia en su casa fuera a cambiar el curso de la historia y el mundo tal como lo conocemos, pero ya eran casi las 12 y todavía no llegábamos, así que fue comprensible que se enfureciera. Lo bueno es que llegamos justo cuando estaban empezando a servir la mesa y, como no es mi casa, me dijeron que me sentara y no tuve que ayudar en nada, ni lavar loza después de comer. En esta cena no me manché nada, de postre había flan de coco y tomé bebida hasta la muerte. Hoy estuve orinando mucho rato debido a lo último. Ni hablar de que quedé hinchada como pez globo y parecía galón de 15.

Entonces, llegó el momento de abrir los regalos. Como hay dos niños en la familia, y no somos ni mi hermana del medio ni yo, habían infinitos juguetes. A mi hermana más chica le regalaron tantos estereotipos y trabas mentales, que quise vomitar. Pero no era mi casa. Ni mi familia. Es increíble como nos parece tan normal regalar a las niñas coches de muñeca, barbies, carritos de supermercado, cocinas, juegos de té, pinturas... Al otro niño presente, lo mismo: estereotipos masculinos por kilos, autitos, skate, un monster truck a control remoto, cosas de niño. Lo único que yo quería era salir a probar el monster truck y terminamos probando las burbujas gigantes. Recuerdo que, cuando era pequeña, mis padres me regalaban puzles, libros, y también cosas de niña. Tuve muchas muñecas que terminaron peladas de tanto cortarles el pelo, otras que parecían payaso asesino por el rush rojo de mi mamá que yo me comía a mascadas, pero las complementaban con esas otras cosas que no eran propias de mi género. Resulta que mi hermana pequeña y el otro niño están tan estereotipados por los adultos, que da vergüenza. Y es culpa de los adultos, que no se dan cuenta de lo que realmente hacen los niños cuando juegan entre ellos. Mientras esperábamos la cena, le pregunté a mi hermana menor y al otro niño a qué jugaban y me respondieron que a las visitas. El chico tomaba las muñecas y jugaba con ellas, eso no lo hace gay. Mi hermana tomaba un caballo y lo hacía volar como un superhéroe, hacía sonidos de explosión y gritaba cuando moría. Y yo sigo sin entender por qué los adultos encuentras anormal que a las niñas les gusten los autos o jugar a la pelota y que los niños acunen en sus brazos a una muñeca. Cuando chica, yo quería ser ninja.

Cuando llegó el turno de mi regalo, ya que es todo un ritual esto de abrir los presentes, me estaban grabando con un celular y un flash de mierda que me cegaba. Destrocé el papel, saqué el obsequio y se me cayó la cara, porque era lo mismo que me había regalado mi madre. Como mis viejos son separados y no se hablan entre ellos, sin querer, compraron lo mismo. Pero tuve que sonreír, hacerme la sorprendida y agradecer igualmente. Ahora no sé qué hacer con estos dos regalos. Lo bueno es que a mi hermana del medio le regalaron una bicicleta, lo que significa que dejará de usar la mía y yo podré dejarla en el patio juntando polvo por el poco uso como corresponde.

Esta navidad fue extraña, como express, a la rápida, no me gustó. No lo pase mal, ojo. Comí rico y por dos, el viejito me trajo muchas cosas cheveres que me hacían falta y no compro porque soy una holgazana mantenida que no se puede/quiere costear ciertas cosas aún (ahora viene el típico comentario de "Claro, pero para irte a mochilear te sobra la plata" xD). Pero sí, estuvo extraña. Lo mejor fueron las galletas porque me gusta compartir con mi hermana (ahora que somos tres, tengo que decir con mi hermana del medio) y ver su evolución en el proceso de las galletas: estar contenta y motivada, después chata de todo, enojada, luego riéndose porque me mandé algún cagazo, porque siempre se me queman las galletas, también a punto de llorar porque no hemos dormido ni comido bien horneando 400 galletas... Todos los años digo que no háré galletas nunca más, pero en el fondo me gusta.

Espero que su navidad haya sido chévere, que no le hayan regalado calcetines, peinetas o manteles, como a Patana, que haya comido mucho y dormido poco (esa es la premisa de estas fechas), y, por sobre todo (ahora el típico comentario estándar de estas fechas), disfrutado con sus seres queridos, ya sea consumiendo en exceso o regalando paz y amor, cada quien tiene su manera de ser feliz, eso no se juzga. Lo importante es pasarlo bien.


¡Feliz Navidad ♥!



10-4, mis queridos y no asiduos lectores de este disfuncional blog ♥~



martes, 22 de diciembre de 2015

Amigo Secreto

Uff, hace rato que no escribía. Para resumir, estas últimas semanas, todo lo que podía salir mal salió peor. Tuve un mes del orto, me fue como el cuerno en las pruebas, no me gané el Kino y mi perro tiene garrapatas, ¿qué podría salir peor? Que te inviten a jugar al amigo secreto. Con gente que no conoces.

Hace unos días, unos amigos me invitaron a una pool party, invitación que no pude rechazar. Al final, llegamos un poco tarde, nos metimos al agua y nos cagamos de frío durante dos horas. Todo para poder decir que igual usamos la piscina, aunque termináramos con terciana, los mocos congelados y el pelo tieso por el cloro. Pero nos bañamos.

Después de decidir que ya estaba bueno de hacernos los valientes, nos sacamos las fotos de rigor para zorronear que estábamos en la piscina, nos vestimos y partimos por las chelits y el copetits para pasar la noche y entrar en calorsh. En mi caso, no fue así. Estuve cagada de frío como hasta las 2 de la madrugada, por más que el dueño de casa se esmeró en pasarme toda la ropa que mi cuerpo necesitaba. Hasta calcetines me ofreció cuando dije que mis calcetas cortas de verano no abrigaban una mierda. Pero cuando me ofreció el secador de pelo, todo cambió. Gracias, señor dueño de casa ♥

Entrada la noche, el pequeño grupo en el que estaba comenzó a recordar viejos tiempos (eran todos amigos hace años y yo estaba ahí en medio), empezó a tirar tallas viejas que yo no entendía y, de repente, la frase del terror: "¿Y si jugamos al amigo secreto como el año pasado?". Obviamente, conmigo ahí haciendo el papel de La Extraña, tuvieron que incluirme en el sorteo para no crear un momento incómodo y no parecer descorteses con la invitada a quien nadie conocía. Pero empezó la discusión: usar papelitos con el nombre de cada, como antaño, o usar una aplicación que nos daría un nombre aleatorio a cada uno. Por los viejos tiempos, decidimos hacerlo a la antigua. Y no resultó. Después de intentarlo unas 4 veces, perdí la cuenta de los intentos siguientes, porque siempre había uno de nosotros que sacaba su propio nombre y había que volver a empezar. Así que nos rendimos y usamos la tecnología. No puedo creer que hayan inventado una aplicación para jugar al amigo secreto, pero existe, así que la usamos. Hubieron complicaciones con mi correo (pasan qué cosas), pero al final funcionó y todos quedamos felices, comiendo perdices y con un nombre secreto para regalarle algo.

Resulta que jugar al amigo secreto es un clásico, y mientras más, mejor. Pero es más estresante que la mierda. No sabes quién te va a tocar, por ende, puede ser tu mejor amigo o tu némesis. O sea, puedes terminar regalando el mejor obsequio del mundo o un pedazo de carbón al muy cabrón que hace de tu vida una película donde eres el tipo al que le hacen bullying todo el tiempo. Si es tu peor enemigo, está fácil: dos horas antes dices que no puedes llegar a la reunión para el amigo secreto y lo dejas sin regalo. No es que lo haya hecho alguna vez.

También, y esta es la peor situación de todas, te puede tocar un NN. Esa persona que no tenías idea que existía, ese compañero del piso 15 (tú trabajas en el 2) al que jamás le habías visto la cara, ni siquiera sabes cómo se llama, o jurabas que se llamaba Juan en vez de Roberto, ese individuo con el que nunca has compartido aunque llevan trabajando juntos los últimos 15 años, la persona que pensaste que nunca te tocaría, te tocó. Y no sabes qué hacer.

Es común que se fije una cuota máxima (o mínima, dependiendo de qué tan pudientes sean los jugadores) para que los regalos sean más o menos del mismo valor monetario y nadie se sienta menos o más por el regalo que hizo o el que le tocó. Y aquí está el otro problema: comprar un regalo que no supere el monto fijado y que no sea miserable. Existen ciertos tipos de personas que juegan el amigo secreto. La primera es la Neutra, esa que compra un regalo justo del precio indicado y puede ser perfecto o también neutro, medio fome, pero sirve. La segunda es la Detallista, no te conoce, pero igual averigua con tus conocidos qué poder regalarte, aunque sea un engañito, la cosa es salir bien parado. Suelen ser regalos prácticos. Un tercer tipo son los Cagados, esos que compran la hueá más barata del mundo en el bazar de la esquina y a última hora, te envuelven la cagá en un papel de regalo más feo que la mierda y no les importa, porque total es secreto y su miseria va a pasar piola. Muerte a todos ellos. Otra especie son los Regalo Estándar, o sea, que regalan chocolates: no importa la ocasión, siempre, siempre van a llegar con un chocolate. Puede ser un Trencito de luca o un Varsovienne de 25 mil, pero siempre va a llevar el chocolate bajo el brazo. Es la carta segura, nada arriesgado, siempre salva. También están los Pepe Pato, los que son más pudientes, porque encontraron el regalo preciso pero era más caro, porque les gusta lucirse, porque pueden. En esta categoría hay dos opciones: una, el hueón gastó más plata, pero se lució con el regalo y acertó, o, el hueón gastó más plata, pero su regalo era una mierda (pero una mierda cara), no era nada útil, pero se agradece igual. Al menos, llegó con el regalo. Por último, está el Hueón-Hueón, el hueón al que se le olvidó el regalo.

Por otro lado, están los tipos de personas que reciben los regalos secretos. Está el Ay que lindo, que encuentra todo lindo, dije, rico, buena onda, cachilupi, aunque sea un pisapapeles en forma de mojón, porque es positivo y siempre le va a encontrar la utilidad al regalo. También está el Iugh, el hueón que todo lo encuentra malo y miserable, aunque le hayas regalado un Relox 8000, de oro, bañado en super oro, con incrustaciones de diamante y engranajes de plastigoma. Nunca falta el Envidioso, ese sujeto al que le regalaste el Relox 8000, pero le gustaba la cajita musical de dos lucas de su compañero, porque no importa que su regalo haya sido el mejor, el pasto del vecino siempre es más verde. También está el Penita, esa persona a la que le tocó el regalo más mierda de todos y todos lo saben, lo miran y les da penita que haya tenido tan mala cuea (quizá su amigo secreto era el Cagado). Solemos encontrarnos también con el Falso Agradecido, categoría en la que cae la mayoría. No importa que tu regalo haya sido un pisapapeles en forma de mojón, o un Relox 8000, das las gracias al cielo divino y a todos los dioses de todos los panteones por haber sido merecedor de tan magno obsequio, te sientes dichoso, glorioso, bendecido por haber tenido la suerte que tienes. Usualmente, este sujeto se esmeró al menos un poco en el regalo para su amigo secreto, pero no ve retribuido ese esfuerzo en la mierda de regalo que le tocó. No confundir con el Ay que lindo, porque el Falso Agradecido es cínico, te va a decir que tu regalo era justo lo que quería, aunque por dentro esté llorando sangre y tu obsequio lo haga vomitar hasta la bilis. Al menos, le tocó regalo. Por último, está el Mala Cuea, el miserable y triste ser humano que era el amigo secreto del Hueón-Hueón y se quedó sin regalo.

Recuerdo un amigo secreto muy particular: estaba yo, joven y radiante, con tan solo 4 o 5 años (la cuestión es que iba en kinder) y nos tocó jugar al amigo secreto. Como éramos todos pequeños querubines de Dios (?), nuestros padres compraban los regalos por nosotros, así que no tengo idea si había un precio promedio para gastar en el obsequio. Y me tocó el papá Cagado, el regalo más mierda del mundo, comprado en el bazar a última hora y sin envolver: una alcancía. No es que fuera malo el regalo en sí mismo, todos hemos tenido alcancía alguna vez, sino la poca dedicación al asunto. Era una alcancía fea, ordinaria y tenía abollado un lado (espero que haya sido porque se les cayó en el camino y no porque estaba usada). Por último, si hubiera sido de algún monito animado, de las barbies, las tortugas ninja, alguna hueá. Pero nada, era una alcancía fea, común y corriente. Así que me tocó ser el regalo Penita, pero también fui el Envidioso, porque a otro compañero le regalaron un barco con legos, la hueá más bacan del mundo según yo (hasta el día de hoy). No como mi alcancía abollada y fea. Ese día dejaron de gustarme los amigos secretos. 

En general, cuando me toca hacer un regalo soy bastante dedicada, me gusta hacer regalos. Tengo por política no regalar chocolates de luca ni peluches estándar, como los típicos osos. Ya compré mi regalo para el amigo secreto, pero no creo que pueda entregarlo en persona, así que lo enviaré por encomienda (?). Espero que éste sea mejor que otros amigos secretos, la gente con la que estuve en el mambo era super simpática, especialmente el dueño de casa que me abrigó como hija única. Agradezco que me hayan considerado en su ritual navideño y espero que a mi amig@ secret@ le guste su regalo y sea feliz (?).



10-4, mis queridos y no asiduos lectores de este disfuncional blog ♥~



lunes, 30 de noviembre de 2015

Miguel Bosé

No pensaba escribir hasta después del 4 de diciembre, porque ese día terminan mis pruebas y ahora no tengo tiempo de nada. Básicamente, voy al baño, como y estudio al mismo tiempo, sueño con la materia y hace unos días tuve una pesadilla donde alguien se robaba mis textos de Políticas Públicas y desperté llorando... A ese nivel ha llegado mi trauma... Norma, me cagaste la vida...

Hoy no fui a clases para poder alcanzar a leer un texto para un control de mañana que tiene como mil páginas y otra vez quiero llorar... En fin, hoy desperté temprano, me preparé el desayuno y prendí la tele para que me hiciera compañía. Debo decir que en mi casa ven el Mega: noticiero matutino, teleseries, y, cuando yo estoy en la casa, el matinal. Sí, veo el matinal con Lucho Jara y la Karen Paola. Será porque a veces no encuentro el control y me da una soberana paja buscarlo y, como ya estoy sentada a la mesa, no pienso moverme. Además, el doctor chino que aparece a veces tiene unas recetas muy buenas para los males. El matinal del TVN no me gusta, el Copano me saca de quicio, el de CHV es como una mezcla de Primer Plano, Maldita Moda, SQP y todas esas mierdas juntas, pero tomando desayuno con cafecito. Y en el Trece... Bueno... Es muy fome, digo... Martin Cárcamo... Really? Lucho Jara es más gracioso y eso que el tipo me desagrada. Y la Tonka, bueno, está linda y buena, pero... Mi perro estornudando tiene más gracia. Así que veo el matinal más facho de la televisión abierta e intento ignorar eso, porque la sección de cocina es más innovadora que los otros canales y siempre muestran algún emprendedor nuevo y caro con productos ricos que algún día probaré, tienen al doctor chino que siempre molesta al Lucho y... Bueno, no hay mucho que decir, digo, es un matinal... Y hoy, cuando encendí la tele, estaban en el Mucho Gusto haciendo un resumen de lo que fue la Teletón, sus impresiones, lo contentos que estaban y bla, bla, bla... Y no, no hablaré de la Teletón, lo trucha que es la campaña mediática, el trasfondo económico que significa, cómo engañan a la gente para hacerle creer que dona y aporta a través de las marcas asociadas a la fundación, porque eso ya lo hice y me llovió arena infinita con el único argumento que he escuchado/leído hasta el momento, carente de todo sustento que no sea el emocional: "No importa cómo se consigan los recursos, la Teletón hace una excelente y linda labor". Así que sigamos justificando el statu quo porque se hacen obras de caridad, total..

Estaban sacando conclusiones en el matinal, cuando apareció en ¿subtítulos? que el programa había tenido una entrevista exclusiva con Miguel Bosé. Y yo había terminado de desayunar, lista para ponerme a estudiar, pero era Miguel Bosé, así que me senté de nuevo y esperé la dichosa entrevista, que fue muy fome, pero me enteré que viene en marzo y me prostituiré para verlo (?). No sé si es la edad, pero ya no me gustan tanto los conciertos, no termino de disfrutarlos. Pero a Bosé no lo he visto nunca y siempre me ha encantado, quizá haga una excepción por él y contribuya a sus campañas mediáticas y a su abultado bolsillo. Cuando le preguntaron qué significaba para él participar en Teletón, casi me convence de creerles el show que arman para juntar plata. Casi.

Ahora, todos se preguntarán por qué mierda empecé hablando de Miguel Bosé, los matinales, criticando a la Teletón brevemente, y por qué nada de esto tiene mucho sentido, como si fuera una mescolanza de opiniones sobre diferentes cosas sin sentido aparente. Hice, precisamente, esta introducción que no tiene nada que ver con el tema central, porque me encanta Miguel Bosé. Y porque lo vi cantar en la Teletón y lo amé de nuevo, una vez más. Y me puse a cantar Morenamia con pasión, porque es una de esas canciones sensuales que tienes que cantar desde dentro, moviéndote y dejándote llevar por el ritmo, sobre todo cuando toca la parte del ♪ Que nadie como tú me sabe hacer... Uff... café ♪ Ay, Dios mío... Te hago todo el café que quieras... Y me acordé de eso cuando estaba viendo la entrevista, de lo que proyecta este sujeto y como se le mojan los calzones a todas.

Sí, era flacuchento, chascón y desabrido cuando joven. Sí, después empezó a ponerse pelado, le salió guata, pero esa barba lo hacía ver muy sensual. Sí, ahora está aún más gordo y aún más pelado. Pero sigue conquistando corazones, calzones y adolescentes. A mi hermana, por ejemplo. La vieran cantar y bailar Don Diablo. Es que cuando alguien mira a Ricky Martin o a Chayanne, incluso a Ricardo Arjona, los miras y tienen sus músculos, ese físico que saca suspiros y otras cosas, que hace que algunas féminas les lancen los sostenes, son encachados, tiran pinta, los maridos se ponen celosos y dicen "Qué tiene él que no tenga yo", las señoras, adolescentes, tercera edad, todas se derriten. Y es entendible, muy lógico. Yo me desmayo si Chayanne me mira con su sonrisa entre inocente y coqueta/tímida. Saben a qué me refiero.

Pero, ¿qué tiene Miguel Bosé? La respuesta es nada. No tiene un cuerpazo, es fofo, no tiene pelo, le sobra ponchera, es talla XXL según vi en la Teletón, es delicadito... Pero tiene su qué, eso que no sabes explicar pero que te engancha igual, esa sensualidad distinta, que no depende de una cuestión física. Tiene un atractivo muy característico, que comparten otros artistas, como Johnny Deep, que también tiene eso que no sabes por qué te gusta, esa cosa casi misteriosa, oculta, más sensual que los mejores pectorales del mundo. No sé describirlo y mucho menos explicarlo cuando me han preguntado qué brillo tienen tipos como Bosé y Deep, que no son encachados pero arrastran más minas que Hugh Hefner en la Mansión Playboy. Es como cuando encuentro rico a un tipo muy ñoño, sin mucho llobri, o a una mina que otras personas encuentran lindas, yo las hallo genéricas. Mi hermana me entiende, en eso nos parecemos xD Créditos por la palabra genérica. 

Es que a veces la sensualidad no va de la mano de un buen físico, de unos oblicuos de infarto o de los pectorales del negro de Old Spice (¿a alguien más le perturba que los mueva?). Tipos como Bosé pareciera que te conquistan las neuronas y, por añadidura, las hormonas. Es  la pose que tienen, lo que transmiten lo que los hace más galanes que un feo promedio (?), esa sensación de que pueden ser sensuales y sexuales a la vez, que en la noche pueden mostrarte el universo y hacerte desayuno en la mañana, hablarte de arte, política, la inmortalidad del cangrejo, el hambre en África y de las marraquetas, como si nada. Son versátiles, sutiles, inteligentes, elegantes, como que te enamoran. Son sensuales primero y sexuales después. Además Miguel Bosé canta. Y en español de España. Con ese siseo que le suma +10 en sensualidad. 

¿Alguien ha visto el vídeo de Morenamia? Es la hueá más sensual del mundo (?). No, mentira, pero es muy sutil en lo erótico y, mezclado con la canción, es un todo que a las minas nos gusta. Esa cosa de ser erótico, sutil, suave. Y después, ¡shuum pa'entro! Bueno, bueno, no se pongan colorados, si es cierto. En resumidas cuentas, no sabemos por qué a veces nos gustan los machos que no son tan machos ni especialmente masculinos según los cánones sociales establecidos, pero están ahí y nos gustan. Quizá porque dicen palabras bonitas y a las mujeres nos gusta un poco de eso. Y también de lo otro. Todo en su justa medida. Quizá porque esos hombres interesantes gustan mucho, traen sorpresas. Quizá porque lo típico es el macho alfa espartano de pelo en pesho y algo que se salga de eso llama más la atención. Quizá porque, sí, a veces quieres al pelao de Brazzers en la cama, pero el resto del tiempo quieres a un Bosé también, que te haga nanai, que sea más sensual que porno. Una mezcla de los dos no estaría mal, ¿no? Digo, en cosa de gustos...

Iba a terminar esta entrada con un comentario más subido de tono por un comentario que me hicieron el otro día, pero luego recordé que mi familia lee esto, que saben quien soy y que después la persona que me hizo el comentario se va a sentir ofendida y se me le va a enojarseme. Así que me iré a seguir estudiando y a llorar por todo lo que tengo que leer. Mientras bailo~


♪♪ Y por mi parte
Sobra el arte, lo que me das.
Dámelo, dámelo bien
Un poco aquí y un poco ¿a quién?

Cuando tu boca
Me toca, me pone y me provoca
Me muerde y me destroza
Toda siempre es poca
Y muévete bien
Que nadie como tú me sabe hacer... Uff... café ♪♪



10-4, mis queridos y no asiduos lectores de este disfuncional blog ♥~

jueves, 19 de noviembre de 2015

De Vacas y Otros Menesteres

Hace más de una semana que no me paso por acá y ya estaba pensando en no hacerlo hoy y dejarlo para cuando tuviera tiempo. Ya saben, en plan "Hoy tengo demasiadas cosas que hacer, lo dejaré para más tarde". Y, al fina, ese más tarde no llega nunca y aplazas eternamente lo que tenías que hacer. Esto tiene un poco que ver con la última categoría de engrupimiento nivel Dios que definí en la entrada anterior, pero sin querer queriendo. Es simplemente que no hallé tiempo durante la semana para poder escribir un poco y tampoco tenía ideas, me dije. Así que escribiré justamente sobre eso. No, no sobre no tener ideas, sino sobre cómo nos justificamos infinitamente cuando simplemente no queremos hacer algo. Porque buscar excusas es fácil, muy fácil...

Usualmente, me gusta escribir en plan chistoso, divertido, dicharachero, como dicen. Pero hoy estoy algo más nostálgica que de costumbre, medio sensible si se quiere. Quizá es porque estoy menstruando. Sí, estoy menstruando y lo acabo de publicar en una red social, ¿algún problema? Ok, eso fue un poco agresivo xD Me comportaré como cualquier mujer promedio (sin ofender) y culparé a la regla de todos mis males, del hambre en África y de mi vida en general. Además, estoy con una jaqueca de los mil demonios y no ayuda.

Ahora sí, a lo que vine: hacer que mientras usted lee esto se sienta miserable y conformista, lleno de vacas en su vida. Tantas, tantas vacas que podría tener un rebaño entero y usarlo para comercializar. ¿Por qué hablo de vacas? Bueno, hace un tiempo me prestaron un pdf con el título "La Vaca", así bien sencillito. Aquí está el link por si, después de leer esto y odiarme o darme las gracias, quiere saber más sobre el asunto.

Resulta que a veces vamos por la vida diciendo que no tenemos tiempo para compartir con la familia, la pareja, el perro, con nosotros mismos. Para hacer cosas sencillas como perder el tiempo escribiendo en un blog, dormir la siesta, viajar por el mundo o dejar de tenerle miedo a las arañas. Básicamente, nos justificamos con que así estamos bien, porque podríamos estar peor y, al final, las cosas no están tan mal. Así que seguimos el mismo camino que siempre hemos seguido, con una suerte de conformismo no asumido, porque nadie quiere que te apunten con el dedo y te digan "Eres un conformista de mierda y, si sigues así, se te va a pasar la vida sin hacer nada". Al menos a mí no me gustaría que me lo dijeran en la cara, mínimo que sea en privado y me alimenten primero para aplacar a la bestia (?). Justamente, este texto habla sobre el conformismo en el que nos acostumbramos a vivir a diario y que termina volviéndose nuestra realidad. Es como cuando dices tanto una mentira que al final terminas creyéndotela.

El libro empieza con el autor contando sobre cómo se enteró del cuento de la vaca y por qué quiere compartirlo con el mundo, en plan Paulo Coelho, pero directo a la vena, sin metáforas e historias extrañas donde te buscas a ti mismo y tu esposa te espera al final de la travesía con una espada. Sí, odio a Paulo Coelho, pero lo he leído para poder opinar. Y porque me regalaron unos libros, que reafirmaron mi postura al respecto. Pero, si usted está enamorado o le gusta alguien y cree que es el amor de su vida o, al menos, el amor de su vida en este momento de su vida, regálele "Brida", es una historia muy linda sobre las almas gemelas y por qué a veces podríamos querer a más de una persona a la vez. No, no justifica su calentura, si eso pensó. Ahora, si a su pareja no le gusta leer, déjela. Nadie merece vivir sin amar al menos un libro en su vida. Igual, no venía a hablar de ese libro. Otro día haré reseñas sobre mis libros favoritos. Un día en el que no tenga nada interesante para escribir, como hoy.

La historia de la vaca es una enseñanza de un maestro a su discípulo y empieza como cualquier enseñanza en plan Karate Kid: el maestro se lleva al discípulo a un viaje por la pobreza de los campos de algún lugar donde los campos y la gente eran muy pobres. Ambos llegan a una casucha pobre, pero no pobre, sino paaaaaaaaaabre, así como la Botota cuando era cabro chico. Al estilo mediaguas de campamento, me imagino yo, pero sin antena de Direct TV en el techo. En esta casita vivían 8 personas y solo sobrevivían con la leche que les daba la vaca, una vaca flaca como perra callejera vieja después de parir. Figúrese usted, así de flaca. Pero, a pesar de lo escuálida que era la vaca, la familia paaaaaabre de esta casuchita era envidiada por sus vecinos (ya saben eso de el pasto del vecino siempre parece más verde) porque ellos eran aún más paaaaabres y no tenían ni siquiera una miserable vaca, aunque estuviera escuálida y diera leche en polvo (?). Maestro y aprendiz se alojaron con esta familia una noche y partieron en silencio después. Aquí viene el PERO y la enseñanza. Pero antes de partir, en el más silencioso silencio, el maestro tomó a la vaca y la tajeó oee! El discípulo estaba en shock porque su maestro, que parecía tan sabio, había eliminado el único sustento que esa pobre y casi indigente familia había tenido. La cuestión es que el viejo no le dio ninguna explicación a su aprendiz y se largaron antes que el dueño de casa cachara que se habían echado a su vaca. 

Pasado un año, el maestro le dijo a su discípulo que volverían a visitar a la paaaaabre familia con la que habían estado, pero no encontraron la casa con la que se habían topado la última vez, sino que vieron una casa más decentita, de esas con porche, tal vez, pintura en damasco y ventanas con cortinas lindas. Y, para sorpresa del aprendiz, que obviamente no cachaba ná de la vida hasta entonces porque era pollo, el hombre que abrió la puerta era el mismo que los había recibido antes, pero tenía ropa limpia y olía a higienizado. El tipo les explicó que alguien se había echado a su vaca (algún vecino envidioso de su progreso, seguramente) y que la familia había estado a punto de morir, pero que lograron salir adelante porque no podían morirse de hambre simplemente porque la vaca se les había muerto, así que buscaron otras fuentes de sustento y se hicieron prósperos granjeros. Todo gracias a la vaca muerta, que los libró de la miseria y los llevó a la gloria que jamás habrían conocido si la vaca siguiera con vida.

La moraleja es que, al igual que la familia de la historia, a veces nos conformamos con lo que tenemos porque creemos que podríamos estar peor aún. Y nos aferramos a vacas metafóricas que nos impiden avanzar en la realización de nuestros sueños, o lo que sea. Pero, si logramos deshacernos de nuestras vacas, podremos ver que hay mucho más de lo que creemos, de lo que vemos o percibimos como estar bien

El texto define las excusas, en general, como las vacas más frecuentes, pero también puede ser un pensamiento irracional que nos paraliza y no nos deja actuar. Como cuando veo una araña y siento que se me suelta el esfínter, se me aflojan las piernas, me sudan las manos y quiero desmayarme, todo al mismo tiempo. Bueno, en eso pensé yo cuando leí esa parte. También están las justificaciones, que son vacas disfrazadas, según el autor, que son explicaciones para, y voy a redundar, justificar el por qué de estar como estamos. En resumen, todo es para eludir nuestra responsabilidad frente a las cosas que hacemos, o dejamos de hacer, a pesar de que siempre ha estado todo bajo nuestro control. Pero somos expertos en culpar a los demás.

Así que deje de excusarse y haga las hueás, no lo piense tanto, viva más, carpe diem, así es la vida, juegue, ríase, duerma, saque a los brocacochis a la plaza, cómprese una moto y salga a recorrer la carretera, hágale una fiesta sorpresa al perro para su cumpleaños perruno si quiere, métase a clases de yoga o zumba, baje de peso, busque otro trabajo si el que tiene no le gusta, aprenda alemán, deje las penas saladas y ponga más azúuuuuucar, como Celia Cruz, juegue Kino aunque no se lo gane, vaya al bingo fome que organizaron en su barrio, converse con los vecinos, hágase presidente de la directiva del curso de su hijo, aprenda a bailar salsa, escale el Everest, sepárese o cásese (según sea el caso), salte en bungee, haga rafting, coma dentro del supermercado y después no lo pague, deje de usar ropa interior (ojalá pudiera dejar los sostenes), rápese... Pero, por favor, deje de excusarse con que el tiempo, el nivel del mar, la alineación de los planetas, la dirección del viento, su miedo a esto, el temor a aquello, etcétera. Creo que la metáfora y la enseñanza quedaron más que claras.

Al menos yo, me deshice de una vaca escribiendo hoy. Pero tengo que estudiar más que la mierda, así que me quedan muchas vacas aún. Por ejemplo, Evaluación de Proyectos. Y culparé directamente a mi jefe de carrera, que tardó 3 semanas en inscribirme el ramo y me atrasó eternamente para poder ponerme al día. Es más fácil culparlo a él porque es un burócrata de mierda, en vez de asumir que no conozco a nadie en el curso y no sabía a quién hablarle porque soy tímida para conseguir un cuaderno decente y poder estudiar. Pero ahora se me juntaron las pruebas de los 5 ramos y estoy hasta las pelotas con materia que leer, ejercicios matemáticos que no sé hacer, con menos de 5 horas diarias de sueño, clases de natación 4 días a la semana, clases de flamenco, un perro que sacar a pasear, una abuela a la que no he visitado hace mucho tiempo (mami, te amo), y una cama a la que no le he cambiado las sábanas no me acuerdo desde cuándo.

Estúpidas lecturas que te carcomen la mente y te hacen pensar en lo basura que eres a veces... ¡Te odio, Paulo Coelho!



10-4, mis queridos y no asiduos lectores de este disfuncional blog ♥~




martes, 10 de noviembre de 2015

Engrupir

¿Qué es engrupir? Meter tollo. Máh ná te digo oeee!! Pero no cualquiera puede engrupir, es algo con lo que se nace. Y ese don se respeta.

Apuesto que, cuando leyeron engrupir, lo primero que pensaron fue en engrupir a alguien en plan conquista. Pero ese es uno solo de los tipos de engrupida que te pegas en la vida. Unos lo hacen mejor que otros, eso está claro. Los hombres suelen tener que engrupir más que las mujeres, así que hablaremos de ellos primero. Está el perrito-zorrón-papá, no necesariamente cuico. Recordemos que ser zorrón es cuestión de actitud. Esta especie se caracteriza por decir cosas lindas, al estilo de "qué hace una chica como tú en un lugar como éste" aunque ese lugar sea una fila en el banco, una plaza o el funeral de tu tatarabuela. También están, al otro lado de la vereda, los que no saben engrupir y es justo su torpeza lo que termina engrupiéndote, esa mezcla de timidez y ahueonamiento que tú quieres conocer. Y los término medio, que lo intentan hasta que te engrupen. Esos te ganan por cansancio y a veces traen gratas sorpresas. En la esquina femenina están las mijitas ricas a las que tienes que engrupir con magíster. Usualmente, ellas no necesitan engrupir, porque saben que son ricas y les llueven los pretendientes, los que las pasan a buscar para ir al carrete, o qué sé yo. Serían el símil de los zorrones y a veces se fusionan. De este lado también están las que no saben engrupir, que terminan muchas veces friendzoneadas porque no supieron conquistar a su gatito (me pasó), pero no les resulta como a los hombres, así que se quedan sin conquista. Y están las que también son término medio, que no son ricas ni demasiado feas, así que me incluyo en este grupo. Somos las que sabemos que no estamos demasiado ricas, pero somos inteligentes, así que por ahí va la cosa, metemos cuento, conversamos, somos las simpáticas, que te hacen reír y al final igual te conquistan. Puta, acabo de revelar mi secreto (?). Hablando de engrupir para conquistar, en mi reproductor de música está sonando justo en este preciso momento Be My Lover, de La Bouche:


I must confess 
Girl, yes, I wanna be your lover 
Take a chance, my love is like no other 
On the dancefloor getting down 
Hold tight, I'll never let you down 

A ha ye heyee wanna be my lover 
A ha ye heyee wanna be my lover 

Qué temazo.... En fin, prosigamos.

Engrupir para conquistar era solo una de las categorías. También, y siempre menospreciada, está la engrupida académica, esa con la que te salvaste en la prueba de filosofía o cualquier materia/ramo que sea de mucha lectura y no requiera tanta precisión como matemáticas. Ahí estás cagado. Aunque igual se puede meter tollo. Una vez lo hice en una prueba de física de la que no tenía carajo idea, así que inventé, en una de esas le achuntaba. Y la profe me dio puntito por el esfuerzo. Igual me saqué un rojo, así que el tollo no sirvió. Pero hay ramos, no física, que le permiten a uno, que tiene el don de la palabra (escrita, porque eso de socializar en persona se me da algo mal), explayarse, desenvolverse, hacer uso de todas las artimañas y tecnicismos aprendidos a lo largo de cinco años de universidad, de cada palabra extraña que a veces ni conoces, pero suena linda, y te lanzas a morir no más, igual que Américo. Eso hice en el control de hoy. Luego les cuento cómo me fue y si la engrupida resultó. Espero que sí, no quiero que la profe me siga contando durante otro semestre del mismo viaje a Francia en el que descubrió con sus propios ojos lo tercermundistas y subdesarrollados que somos. Profe, ya lo sabemos. Gracias.

Otro tipo de tollo es el que le metes a tus progenitores cuando quieres conseguir algo o salir por ahí. Usualmente, es una herramienta utilizada constantemente por los adolescentes. Un saludo a mi hermana, que jura que nos hace hueones xD Te amo, enana. Así, consiguen permiso para ir donde la Esta y se van a la casa del Este. Yo nunca hice eso, porque mi interacción con especímenes masculinos en la adolescencia fue bastante escasa. Así que, efectivamente, me iba a la casa de la Esta, que siempre nos alojaba, y tomábamos como poseídas. Tecito con sabor y hierbas, obviamente. Es que son super ricas. A veces tomábamos tanto té que había que ir al baño a evacuar. Una vez encontré a dos de mis amigas tomando tecito en la tina y cantando esa canción de Piratas del Caribe en que Jack Sparrow está en un bote y todos brindan, yoho! Lo que hace el té... El recurso de utilizar a tus amigos es muy típico y a veces tus padres igual te compran, pero la mayor parte del tiempo hacen como que te creen y te dicen que sí solo para deshacerse de ti y poder meter bulla en la casa (?).

También está el chamullo a los amigos y/o a la pareja. A los amigos a veces les dices que no podrás salir con ellos porque estás cansado, lleno de pruebas, agobiado por la existencialidad de los cangrejos y el hambre en África, porque no quieres decirles que vas a salir con el/la pololi para que no te hueveen de por vida con cosas como que los dejaste botados, que cambiaste, que ya ni apañas a las chelas, etc. A la pareja le dices que te vas a la casa de la Esta o del Este a estudiar, o algo muy piola porque estás cansado, lleno de pruebas, agobiado por la existencialidad de los cangrejos y el hambre en África, cuando en realidad estás en el puente de Mapocho en Bellavista gritándole al edificio de la Telefónica que alguien te cagó la vida, después de haberte juntado a chelear con los amigos y a tomarse algo piola si eres fémina. Si usaste la bici rosada con canasto de tu hermana chica, estás aún más cagado. Por cierto, ¿alguien más cachó que Ariel Levi está terrible rico ahora?. Digo, si hubiera estado así en Promedio Rojo, demás se come a la compañera española. Pero no habría existido película. Y nosotros no tendríamos con quién identificarnos en las miserias de nuestras vidas.

Por último, está el cuento que te creas a ti mismo cuando te mandan a hacer algo que no quieres hacer, o tienes que hacer algo que ya no puedes aplazar más, como cortarte el pelo porque ya te gritan Rapunzel en la calle, o estudiar. Siempre hay algo más importante, te dices, como ir a comprar pan, arreglar el cierre de un polerón que ya no usas o sacudir tu pieza y terminar haciendo aseo general en toda la casa. Procrastinación, ¿quién te conoce? Este tollo es el más cuático, porque sí, es difícil convencer a otras personas de esto o aquello, pero convencerte a ti mismo y ganarle a tu mente es supremo. Te autoconvences de que no tienes/ no puedes hacer lo que tienes que hacer cuando tienes que hacerlo y lo aplazas, lo aplazas, lo aplazas y lo aplazas... Hasta que te das cuenta que tienes dos pruebas, tres trabajos, tu perro parece mendigo, se te cayó el diente por la carie, tu pololi terminó contigo, ya no tienes amigos y y más encima te fue mal en la prueba en la que intentaste cuentearte a la profe con tu sabiduría postmoderna de universitario revolucionario al peo. Digo, a alguien le tiene que haber pasado alguna vez.

Por eso, no crea todo lo que le dicen, haga lo que tiene que hacer cuando tiene que hacerlo, respete para que lo respeten y edúquese lo más que pueda. Para no tener que engrupir a nadie.


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viernes, 6 de noviembre de 2015

De Abuelas y Otras Cosas

NOTA: Esta semana estuve estudiando y me pasé 12 horas diarias en la universidad, pero todo sea por no echarme más ramos y salir luego. En realidad, culpo al jefe de carrera, que se demoró tres semanas en querer inscribirme los malditos ramos y me quedé tres semanas atrasada en materia y controles. Si usted, señor jefe de carrera, llegara a leer esto por alguna divina razón, sepa que mi odio por usted quema con la intensidad de mil soles. Sepa también que todos extrañamos a la otra jefa, que te hacía estar un día entero haciendo fila para un número, pero entrabas a su oficina y te solucionaba todo el mismo día. Nada de burocracias de mierda y "mándeme un correo" que tarda una semana entera en ser respondido. Lo odio y por eso no he podido actualizar el blog. Fin del comunicado.



Ahora, lo que nos convoca. Dicen que en el mundo, madre hay una sola. Y abuelas también, porque ellas son madres, así que la regla también aplica. Chúpate esa, silogismo (?). En mi caso, tengo una abuela (madre de mi papá), una bisabuela (mamá de mi abuela materna) y una mami (mi abuela materna), que es como le decimos en la familia a nuestra matriarca. A mi abuela materna nunca le dije abuela, es más, a ella no le gusta que le digan así. Y como siempre escuché a mi madre y a mis tíos decirle Mami, así quedó.

Siempre dicen que las abuelas son las que te consienten en todo, porque ya criaron y ahora se dedican a malcriar a sus nietos. Excepto la mía, que me pegaba con la chancha de suela y me hacía zumbar el culo cuando me portaba mal. Mi Mami es de las abuelas que te crían, no de las que vas a visitar el fin de semana y te prepara tu comida favorita si no te ha gustado la comida de adultos. Mi Mami es de las abuelas que te cuidaban porque tu mamá tenía que ir a trabajar. Es de las que te enseñaron a ir al baño y te gritaban cuando te meabas. Es de las que te enseñaron a leer y te hicieron almuerzo cada noche para llevar al liceo. Es de las que a veces sientes que no quieres porque eres pequeño aún y no entiendes que todo lo que ella hace, lo hace por tu bien. Pero luego vas creciendo y todas esas cosas que te enseñó en el camino ahora son útiles. Como aprender a usar los mil cubiertos en una cena (el día de mi gala de IVº Medio por fin usé tales conocimientos). Bueno, nunca más fui a cenar a un lugar elegante, así que ya lo olvidé.

Mi Mami es de esas abuelas que te hacen papilla los porotos y las lentejas y ponen todo en un envase de Colados Nestlé para que tú creas, en tu infantil ingenuidad, que son colados de verdad. Porque eres mañosa y no comes cualquier cosa, o eso crees tú.

Recuerdo que una vez, como a los cinco años, yo estaba jugando a balancearme en el sillón de su casa, mientras me metía una brocheta de esas de maderita a la boca, solo porque quería morder algo. Mi Mami me dijo "Sal de ahí, que te vas a romper la boca". Obviamente, yo protesté porque, según yo, ella no sabía nada de diversión. Y yo lo estaba pasando cachilupi. Volvió a repetirme que dejara lo que estaba haciendo al menos unas tres veces más. Y después no dijo nada, porque el sillón se me dio vuelta y la brocheta me rajó el paladar hasta el esófago, más o menos. Luego de eso no recuerdo nada más. Mucho dolor, probablemente. A veces, en la familia, dicen que mi Mami es media bruja. Mi papá solía decir eso, quizá porque era la suegra. Es que ella siempre dice algo y ese algo pasa.

A mi Mami le encanta cantar y andar silbando por ahí. De hecho, lo hace muy bien. Cuando pequeña, envidiaba su manera de silbar, con los cachetes inflados y una melodía como la que silbaban las princesas en las películas de Disney. Y yo solo escupía mucho cuando lo intentaba. Pasan que cosas... Y esas imágenes, de ella cantando por ahí, son los primeros recuerdo que tengo de ella, flaca, con el pelo largo y el escobillón, entonando canciones de la Violeta Parra mientras hacía el aseo. Tanto era lo que cantaba, que yo juraba que ella era la mismísima Viola, porque era igualita. Si alguien ha visto fotos de mi Mami cuando era joven, podrá corroborar mi historia. Bueno, quizá por eso me gusta tanto la Violeta Parra, porque me recuerda a mi abuela cantando mientras me cuidaba. Y, hablando de música, en su casa fue que me enamoré también de Los Tres, cuando vi un vídeo en esas televisiones antiguas sobre muchos cigarros que iban a conocer el río, pero uno de ellos moría. Triste vídeo para una niña tan pequeña.

Hace unos tres años, le escribí una carta para su cumpleaños. Justo unos días después, alguna de sus hermanas le dijo algo así como "Si a ti tus nietas no te quieren, eres muy pesada y enojona", o algo así. Mi Mami sacó la carta que yo le había escrito y todos terminaron llorando por lo emotivo de la letra. Es que es cierto, mi Mami es muy enojona, grita bastante y a veces es pesada. Pero antes de todo eso, es nuestra abuela y nos ama incondicionalmente. Sé que si le dijera que hice lo más terrible que alguien se pudiera imaginar, ella me apoyaría de todas formas y estaría ahí para mí. Después de haberme tirado una chancla por la cabeza, seguramente. Pero estaría ahí y eso es lo que cuenta para mí.

Hay muchas cosas que quisiera agradecerle, pero no terminaría nunca. Una de esas cosas es que gracias a ella que estoy en la universidad. Siempre es la primera a quien le cuento que pasé un ramo, es la más contenta. Y también la más triste cuando he reprobado. Siempre está pendiente de todo y de todos. En serio, no sé cómo lo hace. Pero me ha llamado para despertarme y recordarme que tengo que ir a algún sitio, para retarme, para felicitarme por el cumpleaños y hasta para decirme que va en camino cuando estoy enferma. Incluso ahora, con 23 años y ella con 65, mi abuela sigue cuidándome. El año pasado, cuando me accidenté, fue cada mañana a darme almuerzo porque no podía ni limpiarme el trasero por mí misma. También me bañó varias veces durante ese tiempo y se preocupó por mí. Todo eso antes de irse a trabajar. Y yo en las mañanas a veces no alcanzo ni a tomar desayuno porque se me va el tiempo volando.

Si tuviera que señalar a alguien que me ha enseñado mucho en la vida, esa eres tú, sin duda alguna. Cosas tan triviales como sentarse correctamente a la mesa. Y cosas más esenciales, como no dar nunca nada por perdido, esforzarse por lo que se quiere y salir adelante a pesar de todas las cosas malas que te puedan pasar. Porque siempre puedes ser mejor si te lo propones. Por eso, de todas las personas a las que alguna vez he decepcionado, tú eres la más importante de todas. Cuando te fallo, no sabes cómo me duele.

A veces te miro y pienso en los años que tienes, por todo lo que has pasado y todo lo que haces por todos nosotros desde que cada uno llegó a tu vida. El almuerzo, los trajes de fiestas patrias, los chalecos y las bufandas, el estuche con mi nombre bordado que perdí junto a la mochila, las zapatillas para navidad, las idas al doctor. Aún recuerdo que siempre te preguntaban si eras mi madre. "Es que se ve tan joven", te decía el doctor. Es más, todavía te preguntan lo mismo.

Traté de hacer este post ligeramente gracioso, como el chiste de la foca que siempre cuentas, que es muy fome, por cierto. Pero es inevitable ponerse sentimental contigo cuando te dedico algo, pensar que algún día ya no estarás más y me dejarás un vacío enorme que sé que nada ni nadie va a llenar nunca. A veces conversamos con mi hermana sobre esto y siempre llegamos a la conclusión de que nos va a dar depresión.

Pero ¡alegría, alegría!, que hoy es tu cumpleaños y vamos a tirar la casa por la ventana. Nah, mentira, no tengo ni pa' cargar el pase.

Gracias por todo. Nada específico, en realidad, porque las palabras no alcanzan para dar cuenta de lo mucho que te amamos, para agradecer lo que has hecho y lo que sigues haciendo, para siquiera lograr que la gente entienda lo que significas en nuestras vidas.

Cuando me preguntan si tengo abuela, yo respondo que no. Porque yo tengo una Mami, que es mucho mejor. Y de ésa sí que hay una sola.

Feliz cumpleaños~

Te amo ♥


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